Posteado por: Percy Nina en: enero 31, 2011
La vida no es un problema para solucionar, es una aventura para vivir. Esa es su naturaleza y lo ha sido desde el principio cuando Dios establece la etapa peligrosa para este arriesgado drama y de toda la empresa dice que es buena. Él arregla el mundo de tal modo que sólo funciona cuando abrazamos el riesgo como tema de nuestras vidas, lo que significa sólo cuando vivimos por fe.
Un hombre simplemente no puede ser feliz hasta que tenga aventura en su trabajo, en su amor y en su vida espiritual.
Haga la pregunta correcta
No pidas lo que el mundo necesita. Pide lo que te hace vivir y hazlo porque lo que el mundo necesita es gente que haya vivido.
¿Qué estas esperando?
La mayoría de los hombres gastan la energía de sus vidas intentando eliminar el riesgo o reduciéndolo hasta un tamaño más manejable. Sus hijos oyen más “NO” que “SI”; sus empleados se sienten encadenados, y sus esposas están igualmente esclavizadas. Si funciona, si un hombre triunfa asegurando su vida contra todo riesgo, acabará en el capullo de la auto-comprensión y al mismo tiempo se preguntará por qué se está sofocando. Si no funciona, maldice a Dios, intensifica sus esfuerzos y sube su presión arterial, cuando usted mira la estructura del falso “YO” que los hombres tienden a crear, este siempre gira alrededor de dos temas: aprovechar alguna clase de competencia y rechazar cualquier cosa que no se pueda controlar. “El precio de nuestra vitalidad es la suma de nuestros temores”.
La vida de un hombre se convierte en aventura, todo el asunto toma un propósito trascendental cuando suelta el control a cambio de la recuperación de los sueños en su corazón.
A veces esos sueños están profundamente enterrados y se necesita que excavemos para llegar a ellos. Prestemos atención a nuestros deseos.
A menudo las claves están en nuestro pasado, en esos momentos en que nos vemos amando lo que hacemos. Los detalles y las circunstancias cambian a medida que crecemos, pero los temas siguen siendo los mismos.
Para recuperar el anhelo de su corazón un hombre debe alejarse del ruido y la distracción de su vida cotidiana para tener tiempo con su alma, debe irse a lugares apartados al silencio y la soledad, solo cuando esta consigo mismo deja que cualquier cosas que haya salga a la superficie. A veces es el dolor por el mucho tiempo perdido. Allí bajo el dolor hay deseos abandonados por mucho tiempo. Algunas veces empieza incluso con tentación. Cuando un hombre cree que lo que lo hará vivir de verdad es algo pecaminoso. En este punto se debe preguntar ¿Qué anhelo hay debajo de este deseo? ¿Qué quiero encontrar allí? Por mucho que el anhelo salga a la superficie, nosotros seguimos su huella cuando permitimos que se levante un lamento de las profundidades de nuestra alma, un lamento como dice: Whyte: “para una clase de valor olvidado, difícil de oír, que no exige una aumento sino otra vida”
Salvaje de corazón – Autor: John Eldredge
febrero 11, 2011 a 7:03 pm
te amoooooooooooooooo aventura